Periodicidad
Comprueba si el importe se factura por día, mes, periodo de facturación o año. Una cifra aislada no es comparable hasta llevarla a la misma periodicidad.
Antes de concluir que una tarifa es cara o barata, conviene separar lo que pagas por energía de las cuotas fijas, la duración de los descuentos, la renovación automática y los servicios añadidos. Dotcom Consultant organiza esa información para que puedas comparar con una base común.
Revisamos si el precio por kWh es fijo o variable, durante cuánto tiempo se mantiene y qué referencias usa el contrato para actualizarlo.
El importe final puede combinar consumo, términos fijos, servicios y condiciones temporales. Por eso la revisión parte del contrato y utiliza la factura como fotografía de cómo esas reglas se aplican en un periodo concreto.
No buscamos una única cifra llamativa. Ordenamos las variables para responder preguntas concretas antes de comparar alternativas.
Introduce valores de tu contrato o factura. El cálculo sirve para visualizar el peso relativo de cada concepto y no sustituye una factura emitida por la comercializadora.
Sin impuestos ni conceptos regulados que no hayas introducido. El descuento se aplica únicamente al componente de energía en este cálculo.
Una cifra atractiva puede estar limitada a ciertas horas, a un periodo promocional o a un tramo del consumo. La comparación útil empieza comprobando qué unidad, periodo y condición se están comparando.
Identificamos si el precio está expresado por kWh, si existen periodos horarios diferenciados y si el contrato incorpora un mecanismo de actualización. En contratos indexados, la referencia y los márgenes añadidos deben leerse por separado; en precios fijos, hay que comprobar durante cuánto tiempo se mantiene esa condición.
importe anual estimado
Las cuotas asociadas a la potencia, la gestión o servicios recurrentes deben separarse del precio de la energía. Así puedes ver qué parte del coste existe incluso cuando tu consumo baja.
Comprueba si el importe se factura por día, mes, periodo de facturación o año. Una cifra aislada no es comparable hasta llevarla a la misma periodicidad.
Distingue entre potencia contratada, cuota comercial, alquileres u otros conceptos. No todos responden al consumo y algunos pueden tener un tratamiento regulado distinto.
Al comparar propuestas, verifica si los importes aparecen con o sin impuestos y si incluyen todos los conceptos aplicables al suministro.
Una cuota puede estar ligada a un servicio o a una ventaja temporal. Revisamos si es obligatoria, opcional o cancelable por separado.
Un descuento puede tener una vigencia distinta de la duración del contrato. Al terminar, el precio aplicable puede cambiar según la cláusula correspondiente. El punto clave es localizar el antes, el durante y el después.
Turquesa: periodo marcado como promocional. Naranja: periodo que conviene revisar para identificar la condición posterior.
Si tu contrato señala una fecha de vencimiento y un plazo de preaviso, esta herramienta te ayuda a ubicar un momento de referencia para revisar la renovación. No modifica ni interpreta por sí sola el contrato.
Leemos si la prórroga conserva el precio, remite a una actualización, cambia la duración o exige una comunicación previa. También revisamos el canal y el plazo establecidos para oponerse a la renovación cuando proceda.
La fecha que activa una prórroga o un nuevo periodo contractual.
El plazo y el modo en que el contrato exige comunicar una decisión.
Los servicios vinculados al suministro pueden tener precio, duración y reglas de baja distintas del contrato de energía. La revisión separa estos conceptos para que la comparación no mezcle servicios opcionales con el coste del consumo.
Activa las líneas que tengas y escribe su importe mensual.
Una comparación incompleta puede ignorar permanencias, penalizaciones o servicios que continúan vigentes. Revisamos estas condiciones antes de valorar el efecto económico de una alternativa.
Comprobamos si existe un compromiso temporal y qué hechos lo activan o lo extinguen.
Buscamos si hay importe fijo, cálculo proporcional u otra condición económica asociada a la baja.
Identificamos cómo debe comunicarse la baja y con qué antelación según la documentación.
Revisamos si un servicio adicional termina con el suministro o requiere una cancelación separada.
Los valores de este escenario se utilizan únicamente para mostrar el método de revisión y no representan una tarifa de mercado ni una oferta comercial disponible.
Confirmar si 0,184 €/kWh es el precio antes o después del descuento y durante qué periodo se aplica.
Localizar qué precio o mecanismo de actualización entra en vigor tras los seis meses.
Separar 8,40 € y 6,90 € mensuales del componente de consumo para obtener una base comparable.
Revisar vencimiento, preaviso y si el servicio asociado se cancela de forma independiente.
Introduce los datos de tu contrato y de una alternativa. El resultado no recomienda una comercializadora: normaliza los conceptos que tú aportas para facilitar una lectura equivalente.
La revisión organiza la información documental antes de la consulta. No presupone que debas cambiar de tarifa ni que exista un ahorro determinado.
Adjuntas un PDF o una imagen legible y tus datos de contacto. Si lo prefieres, puedes ocultar información bancaria u otros datos que no sean necesarios para interpretar la tarifa.
Revisamos precio, cuotas, duración de descuentos, renovación, servicios y condiciones de salida según la documentación disponible.
Te explicamos qué puntos merecen atención y, si aportas alternativas, podemos compararlas usando la misma estructura de costes y condiciones.
La revisión se centra en la documentación que aportas. Cuando falte un contrato, una promoción o una condición concreta, te indicaremos qué documento puede ayudar a completar la lectura.
Adjunta una factura reciente y dinos si tu consulta es sobre electricidad, gas o ambos. La revisión inicial se centra en identificar las condiciones visibles y los documentos que pueden faltar para una comparación completa.